Había escuchado historias de mamás que se centran tanto en sus hijos que olvidan a su pareja, había escuchado que el tiempo se vuelve un problema, había escuchado que las parejas se pierden en la rutina, había escuchado que ya nada vuelve a ser igual.
Y ahora que lo vivo les puedo decir que es verdad, pero no tan dramático como lo pintaban…