No es ninguna novedad, la maternidad es cansada, te cansas de despertar mil veces en la madrugada, te cansas de darle pecho cada vez que pide, te cansas de los berrinches, te cansas de perseguirlos por todos lados, te cansas de cargarlos, es normal y es de esperarse, pero nadie habla del cansancio emocional.
Desde que soy mamá acabo es día en calidad de trapo, con ganas de ver un poco de tele y dormir temprano, los primeros meses (o casi el año), gran parte de mi cansancio se debía a la falta de sueño, porque despertamos varias veces en la noche, pero mi hijo fue durmiendo mejor y yo también y sin embargo el cansancio no desaparecía.
Muchas veces mi esposo me decía, duérmete un ratito, yo lo cuido, pero no tenía ganas de dormir, y entonces fue que me cayó el 20, mi cansancio no es físico, es emocional.
No se si les pasa a todas o si les pasa al mismo nivel, pero yo creo que por mi personalidad la parte emocional me afecta mucho, estoy todo el día pendiente de que no se caiga, no se pegue, no se ahogue con la comida, tratando de ser la mejor mamá y cumplir con sus horarios.
Me he puesto a pensar y paso todo el día con mil preguntas en la cabeza, pensando diez pasos adelante: “le falta una vacuna, ¿hoy ya comió fruta?, ¿durmió suficiente?, ¿ya necesita cambio de pañal?, ¿ya hizo popó hoy?, ¿Qué vamos a comer?, ¿necesitará ir al doctor por esa resequedad en el cachete?” y así, mil preguntas más.
Y a eso hay que sumarle las mil actividades que tengo que inventar en el día para mantenerlo entretenido, las mil veces que tengo que negociar con él de que no es hora de ver la tele, o de que no puede jugar con las llaves del coche, o que escuche una canción distinta a baby shark; hay días en que todo sale bien, pero hay días en los que hay berrinches, donde pierdo la negociación y tengo que trabajar en la paciencia.
Repito, tal vez sea solo mi personalidad, tal vez muchas de ustedes son más relajadas con el tema de los golpes, o no se estresan tanto con la alimentación, o tal vez los berrinches ya no las desesperan tanto, pero si son como yo, entenderán lo agotador que esto puede ser; y las que no ya se podrán imaginar.
En las noches, ya que mi hijo está sano y salvo en su cuna durmiendo, por fin puedo relajarme y siento como mi cuerpo entero se relaja de haber estado en estado de alerta el día entero.
Se que leyendo solo eso pueden pensar, “eso no es vida, tienes que relajarte” o “no es tan difícil”, y créanme, lo sé, y trabajo el tema de relajarme; pero les quise poner aquí todo lo que pasa por la cabeza una mamá, todas las preocupaciones y dudas que tenemos; no quiere decir que cada segundo del día sea así, ni que eso me impida ser feliz, disfruto cada segundo con mi hijo, amo jugar con él, me encanta ver su sonrisa y sus ocurrencias, me emociono cada vez que acepta un nuevo alimento y aprendo con cada berrinche y enojo.
La finalidad de contarles esto es darles a conocer esta parte de la maternidad, y que sepan que no solo existe el cansancio físico, y que no porque tal vez ese día jugaron con sus hijos a armar rompecabezas y leer o estuvieron viendo películas o tal vez cuando son más chiquitos y un día solo estuvieron en el sillón con bebé en brazos, significa que ese día no tienen razón para estar cansadas, que sepan que las emociones agotan también, que el estar alerta todo el día para mantener con vida a un humanito, cansa.
Y quiero que la gente de alrededor sepa que si mamá está cansada, no siempre es porque necesite una siesta, muchas veces necesita un descanso emocional, un momento de no pensar en nadie más, en no preocuparse, un segundo en el que su hijo no esté trepado en el sillón o haciendo berrinche o pidiendo algo.
Las mamás necesitamos una desconexión de vez en cuando para respirar profundo y no pensar.
Aprendamos a darnos espacio para descansar la mente, a relajarnos, a pedir ayuda si es necesario, y a no juzgar a las mamás que a pesar de no haber corrido todo el día, están cansadas.
Me encanta leerte!!! Te Amo!!!
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