Este es un tema del que sí había escuchado, siempre he oído decir que la relación con la pareja cambia mucho después de tener un hijo.
Había escuchado historias de mamás que se centran tanto en sus hijos que olvidan a su pareja, había escuchado que el tiempo se vuelve un problema, había escuchado que las parejas se pierden en la rutina, había escuchado que ya nada vuelve a ser igual.
Y ahora que lo vivo les puedo decir que es verdad, pero no tan dramático como lo pintaban (al menos en mi caso), es verdad que ya no tenemos tiempo para nosotros, todo el día se nos va en perseguir chamaco, y cuando por fin se duerme nosotros morimos de sueño entonces cenamos y nos dormimos.
También es verdad que la cabeza de mamá tiene como prioridad a bebé, hay veces que mi esposo me está contando algo y veo que mi hijo se está subiendo a una caja o agarró el control de la tele o se tropezó y pues pierdo el hilo de la conversación.
Creo que eso es de esperarse, no puedes seguir como si no hubiera un humanito que te necesita, pero no es algo malo, las cosas cambian, pero no para mal, ahora somos una familia, ya no somos dos, somos tres y esa nueva vida tiene que formar parte de la ecuación.
En nuestro caso, el cambio fue difícil al principio, porque cada decisión que tomamos sobre nuestro hijo afecta el resto de su crianza y crecimiento, afecta la forma en que queremos educarlo, y en lo que le queremos enseñar.
Entonces fue complicado el principio porque algo trivial podía volverse una discusión de horas o días, algo cómo decidir si le damos de comer sentado con nosotros o a él solo, o decidir si lo dejamos experimentar, o le decimos que no, todo tiene repercusiones sobre el resto de su crianza, no podemos un día dejarlo hacer algo y al día siguiente prohibirlo, por lo que nos tomó un tiempo encajar bien nuestras ideas al estilo de crianza que queríamos.
Esto me hizo pensar en los “problemas” al inicio del matrimonio, justo nos peleábamos porque yo quería poner las cosas en un lugar y mi esposo quería en otro, pero al final del camino son cosas triviales, no va a afectar a nadie si la fruta va del lado derecho o izquierdo del refri (por decir cualquier tontería), y pues al final alguien termina cediendo y terminas acostumbrándote, ya ahorita la casa es: nuestra casa, ya no hay lo que le gusta a él o a ella, es algo de los dos y los dos estamos contentos con cómo vivimos.
Pero cuando se trata de los hijos, no puedes solo ceder, debes encontrar un punto medio en donde ambos estén de acuerdo y obviamente viendo por el bienestar de tu hij@, y eso llega a ser un gran reto.
Y el reto es que debe ser algo natural, algo con lo que los dos se sientan cómodos, como el ejemplo de la casa, ahora somos felices con nuestra casa, pues igual tenemos que ser felices con las decisiones y crianza de nuestro hijo, y tiene que ser natural, porque si forzas a alguien a ver o a hacer las cosas a tu manera, la crianza no se le va a dar, si de por sí es difícil criar a un humanito, imagínate si te tienes que reinventar a ti también.
Nos costó un poco de trabajo, muchas pláticas, muchas decisiones, muchos días de enojos, pero al final del camino los dos sabemos exactamente lo que queremos para nuestro hijo, y la forma en que queremos educarlo y acompañarlo en su desarrollo y confiamos en las decisiones del otro, y eso vale oro.
Eso será tema de otra entrada, pero los cimientos de la familia son algo que deben tener claro desde antes de casarse, para que justamente cuando llegue el momento las dificultades sean menores, nosotros peleamos, pero sabemos al final cuales son nuestros valores y a dónde queremos llegar, y eso hace más fáciles las decisiones.
Y sobre el tiempo para nosotros… hemos aprendido a disfrutar nuestro día con una personita pegada jaja, a ver películas a medias, y a hacer que valgan la pena las pocas horas que estamos solos y en silencio (o sea, cuando duerme bebé).
Por ejemplo, los fines de semana desayunamos cuando bebé duerme la siesta y así podemos platicar, ver una serie y tomar café sin problema.
Y en cuanto se duerme bebé cenamos y nos sentamos a platicar y cenar y ver más series, y claro, dormirnos temprano porque al día siguiente todo vuelve a empezar.
No tengan miedo, es un hecho que la relación va a ser diferente, de eso no tengan duda, pero no tiene que ser malo, van a encontrar una nueva dinámica y una nueva unión que los va a ser todavía más fuertes e inseparables. Y si, como yo, tienen la suerte de tener a un esposo que es increíble papá, pues aún mejor.