Es hora de comer

Creo que al igual que muchos otros temas de maternidad, la alimentación fue algo a lo que no le di importancia en un inicio, me pareció que es algo natural, todos comemos, así es que asumí que sería algo sencillo.

Los primeros meses, no es algo de lo que preocuparse, pues la alimentación del bebé es 100% la leche, entonces le daba cuando quería, y listo, como saben, fui LM (lactancia materna exclusiva) por lo que ni siquiera me tenía que preocupar por esterilizar biberones o calentar leche. ¡Fácil!

Me acuerdo perfecto cuando se acercaban los 6 meses, estaba super emocionada por darle a mi bebé sus primeros alimentos, estaba segura de que le iba a encantar, yo ya había hecho todo lo que los expertos dicen que debes hacer antes de empezar con los alimentos, que es sentarlo en su sillita un ratito mientras tu comes para que vaya viendo la dinámica, presentarle sus utensilios, que conozca el ambiente, y mi hijo había reaccionado perfecto, hasta hacía muecas imitando como comíamos, estaba segura que cuando le diera de comer iba a ser algo increíble para el. 

El día que el pediatra nos dio luz verde para empezar la AC (alimentación complementaria), me levanté más temprano, le dije a mi esposo que se despertara conmigo para que los dos estuviéramos en ese momento tan importante; decidimos darle manzana, primera cucharada, arcada, es normal, es un reflejo para no ahogarse, segunda cucharada, arcada, ok, sigamos, tercera cucharada, llanto eterno… y así fue por los siguientes 6 meses.

Claro que yo ya había leído todo lo que había podido, ya para este punto sabía la importancia de la buena alimentación, los lineamientos, sabía que hay que presentarle un alimento nuevo cada 3 días, y no mezclarlos, que los alimentos alérgenos se pueden dar desde el principio (siempre consulten a su pediatra), que no hay que limpiarlos para dejarlos conocer con todos los sentidos, que hay que darles espacio y tiempo para ir descubriendo los alimentos, y eso hice, pero al parecer algo no le encantó a mi hijo. 

La alimentación empezó a ser algo cansado, esa ilusión que tenía de presentarle alimentos empezó a ser más cansada, porque era preparar alimentos nuevos cada tres días para presentárselos y que los escupiera, o  que los aventara y ni siquiera abriera la boca.

Ya sé qué están pensando, “es una etapa”, “no pasa nada”, “no hay que forzarlos”, “la leche materna es el alimento principal durante el primer año”, y lo sé, y estaba muy tranquila con la parte de su nutrición, sabía perfecto que no iba a morir de hambre y que mi leche le estaba dando lo que necesitaba, pero eso no quita la frustración de pasar horas haciendo algo para que no lo quiera ni probar y que eso pase tres veces al día, peor. 

El primer alimento que “aceptó”, fue la avena, y digo aceptó porque fue la primera cosa que comió más de una cucharada.

Justo al año, hubo un cambio radical, empezó a comer más, ya cenaba toda su avena en las noches, comía un poco de huevo en la mañana, y me aceptaba algunas otras cosas, cómo hotcakes de avena con plátano, tortilla, queso oaxaca y uvas. 

Pero oh sorpresa, a las dos semanas de empezar a comer mejor, empezó a ser más selectivo (ajá, más selectivo de tres alimentos que comía), dicen que eso pasa al año, pero no creímos que fuera a pasar si apenas estaba empezando a aceptar alimentos.

No sé qué tan metidos están en el tema de alimentación, pero las teorías de hoy en día dicen que debes ofrecerle los 5 grupos de alimentos (proteína, fruta, verdura, grasa y cereal) en cada comida. 

Imagínense un niño que acepta muy pocas cosas, tener que hacer que coma todo eso, y una mamá cómo yo a la que le gusta seguir las reglas, me la vivía inventando recetas para incorporar todas las cosas, y nuevamente, muy frustrante cocinar mil cosas para que terminara comiendo tortilla. 

Creo que cómo en todo hay que saber que no hay una regla establecida, lo que funciona con un niño puede no funcionarle al otro, y hay que ir conociendo a nuestros propios hijos, en mi caso me di cuenta que es un tema sensorial (y no tuve que comprobarlo con expertos), simplemente es cosa de conocerlo, me doy cuenta que le cuesta trabajo pisar cosas distintas (pasto, arena), le molesta agarrar algunas texturas e incluso a la vista hay cosas que no quiere, pero es algo que hemos trabajado, y creo que hemos logrado un gran avance.

Hemos ido poco a poco presentándole comida en diferentes formas y texturas, le damos su espacio, le ponemos en el plato cosas que le gustan junto con cosas nuevas, y aunque no siempre lo prueba, ya interactúa con la comida, la toca, la juega y eso, aunque no lo crean, es un avance muy importante. 

Ahora viene la otra cara de la moneda (frase dominguera), no come de todo pero si come mucho, le doy hotcakes de avena y podría comer 10, o queso se podría acabar un kilo si lo dejara, eso a mi parecer es más estresante, porque claramente no le puedo dar 2 mangos en una sentada, todo el día me pide comida, pero quiere de las pocas cosas que come y pues como cualquier niño, le gusta lo dulce (frutas o crema de cacahuate o almendras) o los cereales (pan, tortilla) y no puedo retacarlo solo de eso, entonces tengo que planear muuuuy bien sus comidas, para lograr que coma más cosas, tengo que planear para incorporar lo que le gusta en cada comida, pero que no sea lo mismo y que pueda ir probando cosas nuevas. (todo un rompecabezas)

Mucha gente que lo ve me dice que come perfecto, porque cuando algo le gusta puede estar sentado por horas y sigue pidiendo más, pero yo como mamá tan by the book, me cuesta mucho creer que está comiendo bien, quiero que coma más balanceado y con más nutrientes y me paso el día entero intentando balancear sus alimentos, pensando si ya comió verdura o grasa.

Tal vez estoy siendo un poco dura conmigo misma, porque si me pongo pensarlo bien, he logrado varias de las metas que tenía respecto a su alimentación, he logrado que no coma azúcar, sigue comiendo sin sal, yo le preparo todas sus comidas y snacks e intento hacerlo siempre pensando en un balance; pero quiero más, quiero que sepa comer de todo, tal vez es un poco ambicioso, porque yo no como de todo, pero al menos quiero darle la oportunidad.

Ya sé, estoy haciendo que parezca historia de terror, pero bueno, ya que me desahogue, a lo que quiero llegar es que nunca pensé que la alimentación podría llevar tantos retos, y que podría llegar a ser algo tan demandante, y desde luego nunca me imaginé que algo tan sencillo como que mi hijo se acabe un plato de enfrijoladas me podría hacer tan feliz jaja. 

Se que hay muchos tips, y que ya hoy en día hay cursos para que tu hijo no sea picky y mil cosas más, pero a pesar de que es algo que tanto a mi esposo como a mi nos mantiene alerta, y es algo que trabajamos diario, por ahora quiero llevarla tranquila, y relajarme, creo que lo estamos haciendo bien y esta vez confiaré en mi instinto de mamá y en mi hijo, ¡deseenme suerte!, ya les contaré cómo vamos, esto no termina aquí. 

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