El papel de una madre

Ser mamá es algo que no se puede explicar en palabras, es un arcoiris de emociones, desde el momento en el que piensas en convertirte en mamá te invaden mil emociones, que van desde el miedo hasta la felicidad más grande. 

No todas las mujeres sueñan con ser mamás, hay algunas a las que las agarró de sorpresa y habemos otras que lo planeamos y lo esperamos, pero al tener a nuestro bebé en brazos, todas nos convertimos en: Mamá. 

Pero ¿Qué significa ser mamá?, significa que ahora eres el hogar de un pequeño que no se puede valer por sí mismo, eres la responsable de mantenerlo con vida, de criarlo, alimentarlo, bañarlo, dormirlo, entretenerlo, escucharlo, amarlo sin control y un montón de cosas más. 

Y es de esto de lo que les quiero hablar hoy, del papel de una madre, tal vez autoimpuesto, tal vez parte de la costumbre, pero el papel de una madre se ha visto por mucho tiempo como esto, estar al cuidado del bebé, estar ahí para cubrir sus necesidades, confortarlo, criarlo, y vivir para los hijos, pero el papel de una madre va mucho más allá, se nos ha olvidado ver a la mujer debajo de la mamá, nos convertimos en mamás y pareciera que ya es lo único que somos. 

Las mamás son idolatradas, se les da trofeos, se les llama super héroes, porque logran hacer tantas cosas por los hijos y la familia y todo siempre con una sonrisa; pero se les ha olvidado la parte más importante, las mamás también somos humanos, también nos cansamos, también nos desesperamos, nos enfermamos, sufrimos, tenemos otros sueños, queremos descansar, relajarnos y pensar en nosotras mismas. 

Me he dado cuenta que aun en esta época tan “avanzada”, dónde podemos expresarnos más y conocer más de las cosas, sigue siendo un poco primitivo el papel de una madre. Desde que me convertí en mamá, nadie volvió a preocuparse por mí (y no lo digo de forma dramática, simplemente es la realidad), todos te preguntan por el bebé, quieren fotos, te preguntan cómo duerme, qué tal come, pero nadie te pregunta cómo estás tú, cómo te sientes de mamá, y en las ocasiones en las que lo hacen, esperan respuestas romantizadas cómo: “lo mejor que me ha pasado en la vida”, “es tan mágico ser mamá”  y perdón pero no todo es tan romántico y las mamás queremos poder contarlo. 

Todavía es tabú decir que estás cansada, que quieres un día libre, que quieres llorar, que levantarte a cambiar un pañal cuando por fin te habías sentado a desayunar es algo frustrante, que hay días que quieres gritar y salir corriendo. 

No sé por qué no es permitido como mamá expresar todo eso, no quiero decir que vas a vivir quejándote, pero deberíamos poder decir lo que sentimos sin miedo a ser juzgadas como malas mamás, sin que te digan “ay bueno, pero te sonríe y todo se arregla, no?”, o “pues así es la vida de mamá”, cómo si al decidir tener hijos ya no pudieras sentir nada más.

No puedes decir que estás cansada sin que te vean raro, cómo si estar cansada significara que no quieres a tu hijo, y ni se diga querer un día libre sin hijos, es cómo si fueras la peor madre, “¿Para qué quería hijos si no quiere estar con ellos?”.

Y muchas de las veces, estos comentarios vienen de otras mamás, me acuerdo perfecto mis primeros meses cómo mamá, pregunté en un grupo en redes sociales que cómo hacían para poder tener un ratito para hacer más cosas porque me hijo solo quería estar cargado, y la verdad terminé por desactivar el comentario, porque todo lo que me dijeron fue: “es lo que toca”, “compra un fular y cárgalo todo el día”, “son etapas, ánimo, ya pasará”, “se pasa muy rápido el tiempo, disfruta que quiere estar pegado a ti”, y muchas respuestas del estilo que me hicieron desesperarme y preguntar ¿Es realmente este el papel de una madre?. 

Espero no ofender a nadie, no es mi intención, pero me parece que el papel de la madre se ha victimizado un poco, pareciera que debemos ser mártires, “yo soy libre demanda y no duermo porque bebé me necesita”, “yo me despierto al amanecer a hacerle desayuno completo”, “yo lo traigo cargado todo el día, porque es lo que quiere”, pareciera que entre más desgastada estás, mejor mamá eres

Claro que nos gusta que nos vean como super mamás, pero también necesitamos ser super humanas, creo que la sociedad tiene que recordar que hay una persona detrás de la mamá, una persona que necesita pensar en algo más que horarios de comida y sueño, una persona que puede no siempre tener ganas de cocinar una comida balanceada, una persona que quiere dormir un poco más de repente, una persona que quiere arreglarse y salir con sus amigas de vez en cuando.

Y no digo que sea sencillo, como les digo, por muchos años el papel de una madre ha sido el cuidado de los niños y por naturaleza se nos da el ser más apegadas, y es difícil romper el patrón, a mi me cuesta mucho trabajo desentenderme, desconectarme, darme un espacio, mi hijo tiene 15 meses y jamás me he despegado de él (en parte por la pandemia, pero aun sin pandemia dudo que me hubiera atrevido), pero al principio era algo muy complicado, no podía ni meterme a bañar sin sentir que tenía que estar con él, a pesar de que tengo al mejor esposo del mundo que sin importar que está trabajando todo el día (homeoffice), desde el día uno me ha dicho que no tengo que “pedir permiso” que cuando necesite solo le diga y se lo deje, pero es un chip interno muy cañón, no puedo simplemente despertar y decir “ah, me voy a bañar”, tengo que planear en qué momento será mejor para dejarlo con su papá, porque así soy yo, y es algo que he trabajado mucho y sigo trabajando.

A lo que quiero llegar es recordarle al mundo y a ustedes mamás, que somos mujeres, humanas, y se vale de vez en cuando desconectarnos, bien dicen que una mamá feliz hace un niño feliz, necesitamos atendernos a nosotros, mostrarle a nuestros hijos la importancia de quererse y cuidarse y preocuparse por su salud mental y emocional y eso solo lo lograremos queriéndonos y cuidándonos a nosotras mismas.

¿Cuál es el papel de una madre? ser mamá no se puede reducir a palabras, es un sentimiento, una emoción, un verbo; significa ser la guía, la compañera, la maestra, la ley, la cobija, el payaso, la cocinera, la juez, la cómplice, la rocola y todo lo que nuestros hijos requieran de nosotras.

Ser mamá sin duda se convierte en la parte más importante y más llena de satisfacción de toda madre, pero no nos define, entonces, no nos sintamos mal si de vez en cuando queremos un ratito solas, o disfrutar si nuestro hijo hace una siesta más larga o si un día no tenemos ganas de ser la super mamá, no pasa nada, se vale, aprendamos a vivir y disfrutar nuestra maternidad y encontrar el balance con el resto de nuestras actividades y atender a esa persona detrás de la gran mamá, sin culpas.

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