Ser mamá millennial

Inicié este blog justamente para contarles que la información (y desinformación) ha sido un amigo y enemigo durante mi maternidad, 

Ahora les quiero contar cómo he sentido muchas veces cómo qué tengo que estar pidiéndole permiso al mundo sobre cada cosa que hago con mi bebé, me he dado cuenta que vivo estresada todo el día por querer hacer las cosas cómo “deben” ser y me he dado cuenta de que no soy la única, veo grupos de mamás preguntando cosas sencillas sobre sus hijos y las respuestas son increíbles, gente juzgando, diciéndole que está mal, queriendo que hagan las cosas de una u otra forma, y yo pienso que eso debe parar.

Desde que me convertí en mamá he seguido las pautas que dictan las mamás de hoy en día, he intentado hacer todo según lo recomendado, pero me he dado cuenta que he vivido estresada desde el segundo uno, tengo una voz diciéndome todo el tiempo lo que puedo y no puedo hacer, y eso ha hecho de mi maternidad un “trabajo”, estar todo el día pensando “ahora debo hacer esto”, “ahora sigue aquello”, “esto no lo debo hacer”, “ya es hora de tal, no se me vaya a pasar”, con deadlines que cumplir. 

Me he encontrado a mí misma regañándome porque dejé a mi hijo ver tele 20 minutos, o sintiéndome mal porque cenó quesadillas dos días seguidos y no le doy más variedad; me pasó en la lactancia, gente diciéndome que hasta cuando le voy a dar pecho o diciéndome que por qué le dejé de dar tan pronto, en el sueño, que hasta cuándo va a dormir conmigo y otros juzgando porque lo “entrené” a dormir. 

He platicado con amigas que por alguna razón no han podido ser LME (lactancia materna exclusiva) y la sociedad las hecho sentir mal por haber dado fórmula a sus hijos, y del lado contrario a las que llevan 2 años en lactancia las ven mal. 

Vemos mal a la mamá que decidió darle gerber a su hijo y no le cocina todos los días pero a la que decide llevarle el lunch nutritivo y no darle azúcar le decimos exagerada.

Si dejas a tu hijo expresarse y llorar o vivir su berrinche te dicen permisiva pero si lo regañas eres autoritaria. 

¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA! es mi hijo es mi decisión, claro que voy a buscar lo mejor, voy a medir los riesgos, voy a evaluar las opciones, pero voy a hacer lo que funcione mejor para mí y mi familia, no se vale tener que vivir preocupada por lo que los demás opinen o por lo que el mundo dicta que debe ser.

Ser mamá millennial facilita mucho las cosas, tenemos acceso a redes sociales donde podemos conectar al instante con otras mamás, en el segundo que tenemos una duda podemos meternos a google, podemos estar en grupos de mamás y muchas herramientas más, y eso es increíble, pero hay que cuidar lo que leemos, empezando por la fuente de la información, no hay que quedarnos con lo primero que vemos, y no porque lo dijo la abuelita o tu comadre ya es lo que debe ser, hay que cuestionarnos, encontrar el por qué, preguntarle a los pediatras, leer a expertos y recordar que lo que le funcionó a uno puede no funcionarle a todos. 

Sí, hay mucha información, todos hemos leído que no es bueno darle azúcar a los niños, o que la lactancia materna exclusiva es lo mejor, o que no deben dormir los bebés en la cama de los papás o que deben comer los 5 grupos de alimentos en cada comida o que no deben ver pantallas y un sinfín de cosas y reglas, pero, ¿sabemos por qué?, ¿sabemos qué pasa si le doy un poco de azúcar?, ¿Qué pasa si mi hijo no acepta todo lo que le doy de comer? o ¿Qué pasa si ve pantallas?, la realidad es que muchas veces simplemente seguimos la instrucción y no conocemos de fondo lo que pasa, y eso hace que seamos menos flexibles y entonces cuando vemos a una mamá darle una galleta a su hijo creemos que es la peor y que “rompió la regla”, sin embargo la información existe para darnos a conocer los riesgos, los pros y los contras y para que nosotros podamos tomar decisiones informadas, pero no es la ley, no se aplica a rajatabla, no todo es blanco o negro, hay que considerar un millón de cosas, porque si solo nos quedamos con el «sí se debe» o el «no se debe», y no conocemos el «fondo» nos quedamos sin espacio para maniobras en el momento en el que las cosas no son cómo las planeamos.

Y también es importante saber que no nos corresponde educar a las demás mamás, si piden nuestra opinión o punto de vista, se los damos, podemos darles la información, pero ya es decisión de ellas lo que se haga y no está padre que nos pongamos a pelear y decir quién está bien y quién está mal, utilicemos la tecnología de mejor manera, informemos, más no impongamos. 

Todos los que somos mamás y papás sabemos que es una labor difícil, sabemos que cada decisión que tomamos tiene una consecuencia a largo plazo, y por eso nos informamos y nos cuestionamos y buscamos lo mejor, sin embargo sigo recalcando que cada familia es diferente y la información cambia y evoluciona, no podemos casarnos con una idea y defenderla a muerte, no podemos juzgar a otros papás por haberse informado en fuentes distintas a las nuestras o por haber tomado una decisión distinta. 

Basta de sentir que tenemos que rendirle cuentas a alguien, si quiero ver una película con mi hijo la voy a ver, así dure 2 horas, si un día en una fiesta se come una galleta, que se la coma, y si no quiero darle azúcar hasta los dos años, pues no le doy, si hoy no quise cocinar y le di gerber, no pasa nada y nadie más que tú puedes juzgar tu maternidad, solo tú sabes tus razones, solo tú sabes el fin último, solo tú sabes que es mejor para tu hijo. 

Criar un hijo es una labor titánica, ¡no la hagan más complicada!

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