Nuevamente nos enfrentamos a un tema que parecería natural, ¿Qué tan difícil puede ser criar a un niño?, pero creo que con el paso del tiempo la crianza se ha hecho más difícil, principalmente por la ciencia y la información; antes nadie se preguntaba si lo que hacían los padres era lo correcto o si había una u otra forma de educar a los niños, los papás solo tenían que preocuparse por mantenerlos con vida y que fueran ciudadanos de bien, pero ahora hay muchos estudios sobre cómo algunas de las formas en la que nos educaron nuestro padres pudieran no dar los mejores resultados.
El estilo de crianza de antes iba más encaminado al autoritario, los papás tenían siempre la razón y tenían la última palabra, si algo no les parecía, regañaban, castigaban y en algunos casos hasta recurrían a una nalgada o manazo.
Estoy convencida de que su intención, al igual que la de la mamás de hoy en día, era hacer lo mejor para sus hijos y cómo en todo, no creo que sea blanco y negro, no creo que si nuestros papás nos castigaron y regañaron alguna vez ya tengamos daños emocionales de por vida, todo es un conjunto de piezas, sin embargo sí creo que hay mejores formas de crianza que otras.
Las “tendencias” en crianza de estos tiempos van más enfocadas al niño, a respetar sus tiempos, sus emociones y sus necesidades, a no imponer, a acompañarlos en lugar de regañarlos o castigarlos y desde luego los golpes por mínimos que sean están fuera de conversación.
Me parece que esto es lo que hace aún más pesada la crianza ahora, que es muy contraria a lo que nuestros papás, tíos y abuelos vivieron y conocen, por lo que además de que es difícil hay que luchar con las viejas costumbres.
Mi esposo y yo no tenemos cómo tal un estilo de crianza específico, hemos ido tomando distintas ideas y adaptándolas a nuestra familia, creemos que lo importante es saber qué virtudes y valores queremos transmitir a nuestros hijos y de esa forma enfocar su crianza en eso, en siempre regresar al centro, sin embargo sí hay algunas líneas de crianza que queremos seguir.
Un ejemplo es el momento de los berrinches, antes hacías un berrinche y te decían que pararas y te llevaban a tu cuarto o te tocaba algún regaño, en la crianza respetuosa se dice que hay que darle espacio al niño de expresar sus emociones, se puede contener más no limitar, hay que acompañarlo y ayudarlo a entender lo que está sintiendo, de esta forma va a ir conociendo mejor sus emociones y va a ir aprendiendo a controlarlas, de lo contrario podríamos llegar a enseñarles que sus emociones no son válidas y en un futuro a hacer adultos que no tengan inteligencia emocional, y que exploten al primer momento de frustración. (Por supuesto que involucra muuuchas otras cuestiones, me fui al extremo para que se entienda a dónde quiere llegar este estilo de crianza)
Podrían decir que la crianza respetuosa suena sencilla y muy liberal, dejar que el niño vaya controlando a los papás y dejándolo tomar las riendas, sin embargo, a mí parecer la crianza respetuosa lleva un reto mucho más difícil, porque implica el autoconocimiento y autocontrol de los papás, cosa que no es nada sencillo; para poder llevar a cabo una crianza respetuosa exitosa es necesario que como papás aprendamos a controlarnos, a respirar profundo cuando no obedece, a aprovechar cada momento de enojo o frustración de nuestro hijo como un momento de conexión y enseñanza, es decir a entender por qué pegó o lloró, qué lo hizo reaccionar así y lograr conectar con ellos para hacerles ver que su reacción no es la correcta y poder guiarlos.
Eso implica que como papás no podemos reaccionar mal, no podemos solo castigarlos y mandarlos a su cuarto, y eso quiere decir que cuando tu hijo está insoportable y como humanos que somos nos desesperamos y solo queremos decirle que se calme o gritar también, hay que mantener la calma y darles cariño y acompañamiento, ¿suena fácil?, no lo creo.
La crianza respetuosa involucra otros aspectos, cómo el sueño del bebé, la alimentación, la forma en que juega e interactúa con los demás, entre otros; en todos los aspectos hay que respetar al niño, dejarlo explorar, conocer, decidir qué les gusta y qué no, escucharlo y permitirle expresarse.
Cómo les digo, no todo es blanco y negro, no queremos irnos a los extremos, ni casarnos con un estilo de crianza, pero estos puntos específicos de la crianza respetuosa y la crianza con apego nos parece que van en la línea en la que queremos caminar, queremos enseñarle a nuestro hijo a ser su propia persona, a tomar sus decisiones, a tener sus propios sentimientos (suena raro pero si no los dejamos llorar o enojarse los estamos enseñando a sentir lo que nosotros queremos que sientan), queremos que se cuestione las cosas no solo siga reglas, y que se sienta querido y apoyado siempre.
Mi hijo está chiquito, pero créanme que ya tiene su carácter definido, se enoja, se frustra, pide lo que que quiere y te dice que no cuando algo no le gusta, y requiere una paciencia gigante no regañarlo o quitarle lo que no debe agarrar y dejarlo expresar sus emociones y llorar y enojarse si es lo que siente; esto no significa que deje que mi hijo vaya por la vida como caballo desbocado, claro que le imponemos límites, pero buscamos los momentos precisos, díganme a quién como adulto le gusta que le digan que se calme cuando está enojado, ¿están de acuerdo que es lo más frustrante?, o cuando estás triste que alguien te diga, “¡Ay ya, no es para tanto!”, siempre pienso, y ¿ellos qué saben de mi sentir?, lo mismo con los niños, por eso intentamos escucharlo y dejarlo expresar sus emociones y ayudarlo a entender lo que siente, por ejemplo decirle: “ya sé que te enoja no poder ver la tele, pero antes de cenar te dejo verla 10 minutos”, algunas veces llora un ratito más pero al final entiende y es feliz cuando le pongo la tele ese ratito.
Y no ha sido fácil, me he frustrado muchas veces, y hay veces en las que he cedido por no seguir con el berrinche, sin embargo, les puedo decir que con tan solo un año mi hijo empieza a entender esos límites, y es increíble ver cómo entiende lo que puede hacer y lo que no, y cómo vamos pudiendo dialogar y negociar con él sin necesidad de imponernos. (recalco, no es magia y no pasa siempre, pero los pequeños logros son increíbles)
En este año de pandemia mi esposo y yo hemos llevado la crianza de nuestro hijo casi sin contacto exterior, sin embargo sí se pueden ver los pequeños choques generacionales con abuelos, tíos o conocidos sobre algunas de nuestras decisiones de crianza y cómo les digo, no es fácil.
Nadie me dijo que la crianza de un niño es un trabajo de 24/7, creía que lo difícil era solo al momento de imponer límites, pero implica cada momento de convivencia, cada reacción, cada juego es algo que está marcando el comportamiento del niño y su desarrollo emocional e intelectual, por lo que no es una tarea fácil, requiere el apoyo y comprensión de todos los que lo rodean.
Y claro que cada estilo de crianza es válido, yo les cuento como siempre lo que nosotros como familia hemos decidido y queremos para nuestros hijos; sin embargo me parece que lo que quiero transmitir con esta entrada es que la crianza no es sencilla, conlleva miles de decisiones diarias, cada detalle del crecimiento de los niños se discute y dialoga y se toma una decisión, entonces lo que sí NO es válido es juzgar la crianza de otras familias, o intentar imponer nuestras ideas en los demás, tampoco es fácil, claro que siempre creemos que lo que nosotros estamos haciendo es lo mejor, si no no lo haríamos, pero cada familia sabe lo que es mejor para ellos y sus hijos y a nosotros solo nos toca respetar.