Cómo les conté en mi post pasado, el sueño de mi bebé ya estaba siendo un problema, no dormía en su cuna, no nos dejaba separarnos ni un momento, por lo que mi esposo y yo vivíamos pegados a él, cada vez que dormía alguno de los dos teníamos que estar abrazándolo, en las noches se dormía sobre mi y me era imposible descansar, amanecía toda torcida y con la sensación de no haber dormido nada.
Llegó entonces el día que decidimos contratar una sleepcoach, una decisión difícil, hay tantas opiniones tan contrarias respecto a esto, pero decidimos que ya necesitábamos un poco de guía; la contratamos, nos hizo un cuestionario para hacernos un plan “a la medida”, algo que se adaptara a nuestro estilo de crianza y a nuestro hijo.
Desde que llegó el plan no nos pareció tan “a la medida”, nos pareció que se podría aplicar a cualquier niño en cualquier situación, pero decidimos darle chance a la llamada para que nos explicara el plan y resolviera dudas; terminando la llamada mi esposo y yo decidimos darle la oportunidad al plan, la verdad yo no estaba tan convencida, pero me pareció que tenía que intentarlo, porque la alternativa de no dormir no me convencía tampoco.
El plan implicaba darle acompañamiento al bebé pero no arrullarlo ni sacarlo en caso de que llorara; desde el primer día logramos que durmiera de corrido, pero eso implicó que tardara una hora en dormirse, no crean que lloro una hora, lloró un poco, y se quejó otro poco, estuvimos entrando a verlo y acompañarlo, y al fin a la hora se quedó dormido y no despertó hasta el día siguiente.
Se los cuento sencillo y sin mucho rollo, pero fue muy muy difícil para mí, sobre todo por las opiniones que leí al respecto de enseñarlos a dormir, seguramente ahorita más de alguna ya lo está pensando, “¿cómo lo dejaste dormir solo?”, “¿dejaste llorar a tu bebé?”, “¿que no sabes que el sueño es evolutivo y no se enseña?, “¿sabes todas las repercusiones emocionales que trae dejar llorar a tu hijo?”, y créanme, son preguntas que me hice, son cuestiones que pensé y volví a pensar, que me quitaron el sueño muchas veces y que me hicieron llorar varias otras.
Mi esposo no me dejará mentir, lloré todas las noches de la primera semana del entrenamiento de sueño, (y eso que mi bebé ya dormía perfecto desde el tercer día), pero me sentía mala madre, sentía que había roto el vínculo con mi bebé, que lo había afectado de por vida, porque leí que dejar llorar a un bebé afecta el cerebro por el exceso de cortisol (hormona del estrés), leí que se hacen inseguros, leí que no aprenden a dormir, si no que aprenden a que sus papás no están ahí cuando los necesitan, leí que los niños a los que se les enseña a dormir no tienen el mismo apego con sus padres, y obviamente nadie quiere eso para sus hijos y pensar que yo le había causado eso al mío me daba mucha tristeza.
Después de llorar por días y sentir que era la peor mamá del mundo, nos pusimos a investigar un poco más mi esposo y yo; nos tomó muchas noches de intercambio de opiniones e información para llegar a la conclusión, que si bien es cierto todo lo anterior, el sueño sí es evolutivo, el cortisol sí afecta el cerebro, dejar llorar a un niño sí le genera estrés y puede llegar a romper la relación con sus padres, NO es algo que aplique en todas las situaciones y sobre todo en nuestra situación particular, mi bebé es atendido TODO el tiempo, vive pegado a nosotros, le damos amor cada segundo del día, está desgastado de tantos besos que le damos, si llora lo acompañamos, lo escuchamos, lo dejamos expresarse, lo abrazamos cuando lo pide, le enseñamos el por qué de las cosas, platicamos con él, es un niño al que por fortuna no le falta nada, y estamos seguros que el hecho de que haya llorado 10 minutos durante 3 días para dormirse, no le generó un trauma de por vida y no cambió su relación con nosotros. Y en cambio sí puedo decirles que le hizo mucho bien, está de mejor humor y empezó a comer mejor, y para nosotros fue un cambio radical, volver a tener control sobre nuestros horarios, saber cuándo ya tenemos un rato para nosotros, poder planear cosas, hemos visto mil películas que no vimos en 10 meses, podemos cenar tranquilos y dormir temprano; en mi caso particular pude recuperar mi rutina de ejercicio, escribir este blog, y ser una mucho mejor mamá, disfrutar mi tiempo con mi hijo en lugar de estar pensando cuando voy a poder hacer mis cosas o a qué hora voy a poder cenar, ya sé a qué hora va a estar dormido y programo mis cosas en ese horario y el resto del tiempo se lo puedo dedicar al 100%
¿Recomiendo la sleepcoach?, no lo sé, sigo sin estar convencida de que su método sea el mejor, sin embargo nos funcionó, tal vez sin ella nos hubiéramos tardado un poco más para lograrlo, tal vez seguiríamos sin dormir, no lo sé, pero cada familia y cada bebé es diferente y respeto las decisiones que cada quién tome, en el caso particular de nuestra familia, que mi bebé durmiera toda la noche, nos cambió la vida.
No se crean, tampoco es magia, sigue habiendo días donde no logramos las siestas, y me sigue generando estrés cada vez que no duerme, y veo en el monitor que juega y juega y pasa el tiempo y no duerme… y todavía hay días en los que me gustaría cargarlo y llevarlo a mi cama y dormir abrazada de él toda la noche, extraño verlo dormir (en verdad estoy casi llorando escribiendo esto), pero luego me acuerdo de lo mal que la pasamos sin dormir y creo que vale la pena.
El sueño del bebé es un mundo, no creo que nadie logre realmente entenderlo por completo, cada niño es diferente, cada cosa en la rutina del niño afecta el sueño, por lo que lo que le funciona a uno no forzosamente le funciona a otro; hay papás que hacen colecho hasta los 3 años o más, hay quienes lo mandan a su cuarto desde los 3 meses, hay quienes lo duermen en brazos, hay quienes lo duermen en carreola, habrá varios como yo que lo duerman en obscuridad y con ruido blanco, pero si algo he aprendido es que cada quién hace lo que le parece mejor para su familia (claro siempre hay que cuidar que sea un sueño seguro).
Pero si de algo estoy segura es que el sueño (y la falta de sueño) es de las cosas más difíciles de la maternidad, por lo que hay que respetar las decisiones de cada familia y no cuestionarlos, créanme todos estamos haciendo lo mejor que podemos y lo último que necesitamos es estar dando explicaciones de por qué lo dormimos sin ruido en lugar de enseñarlo a dormir en cualquier parte, o por qué hacemos colecho, o por qué no lo hemos pasado a su cuarto o por qué entrenamiento de sueño; cada familia toma las decisiones basadas en lo que necesitan y les funciona, lo que nos toca a los demás es apoyarnos, y a menos de que vayas a ir en la noche a dormir al bebé, tú no entras en la decisión.
Muy buen post.!
Hace 19 años no existía eso del sleep coach, pero si me leí un libro que aun recuerdo “Duérmete niño”, de un español.
Los tips y explicaciones fueron útiles, no apliqué todo, pero si algunas cosas que a la fecha seguimos haciendo.
Siempre sirve ver las cosas desde otro lugar y como bien dices, tal vez no todos están de acuerdo, pero es válido que quien necesite una guía, pueda tener la posibilidad de buscarla y aplicar las estrategias, no son para todos, no todos las necesitan, no a todos les funcionarán. Lo padre es reconocer que cada familia tiene su estilo de crianza y se vale buscar la mejor forma de hacerlo.
Como dices, lo que toca a los demás es apoyar!
Tal vez sugerir en base a la propia experiencia lo que nos funcionó o no, pero no esperar que lo hagan igual😉!
Y eso aplica al sueño, a la comida, al entrenamiento para dejsr el pañal, escuela, etc..Bravo. Tus experiencias serviran a otras madres primerizas.
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Excelente consejo “cada bebé es un mundo y cada familia debe ser respetada en sus decisiones”.
Buen trabajo.
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