Llegó la hora de dormir…

“Aprovecha para dormir”, es la primera cosa que todos te dicen cuando se enteran que estás embarazada, a mí siempre me pareció un consejo exagerado y hasta inservible, pensaba “ajá ¿y relleno mi batería y así me dura para cuando no pueda dormir?”, pero ahora que lo he vivido creo que más bien ha sido mal empleado, mi consejo sería, “aprovecha para dormir cuando quieres, para dormirte a la hora que quieras, para despertar a la hora que quieras, aprovecha ahora que puedes saber cuántas horas vas a dormir”, eso sí nunca lo vuelves a tener, porque de nada te sirve haber dormido todo el embarazo, después de dos semanas sin dormir, el cansancio es igual para todos. 

El sueño es una necesidad básica del ser humano, es algo tan natural como ir al baño o comer, y por eso pensaríamos que es algo fácil o nato para el bebé, es algo que debería poder hacer sin problema, pero lamento informarles a las y los que todavía no lo han vivido, que es necesario ayudar a los niños a dormir

Como les he dicho, no busco que este sea un blog más de información, les quiero contar mi experiencia con el sueño de mi hijo, la información que yo leí, las conclusiones a las que yo llegué, y lo que a mí y a mi familia nos funcionó. 

Desde el embarazo empecé a leer sobre el sueño de los bebés y a seguir cuentas de IG de sleepcoaches, por lo que empecé a “aplicar mis conocimientos”, ya les he dicho que a mi me gusta conocer y controlar las cosas, por lo que en verdad creí que iba a lograr dormir a mi hijo y dominar su sueño… (les dejo unos segundos  de pausa para que puedan reír).

Yo se que la información está ahí para ayudar, que todos los niños son diferentes y que hay que aprender a seguir nuestro instinto de mamás, pero en mi caso particular en que me exijo mucho, me ha costado trabajo dejar pasar información sin sentir que lo estoy haciendo mal o me estoy equivocando. 

Las mamás de antes dormían a sus bebés como podían y cuando podían, en su sillita abajo de la mesa, en la carriola, en brazos, a media fiesta, en el parque, daba igual, el chiste era dormir, y mientras se lograra, no había problema.

Pero ahora te dicen los expertos que deben dormir en superficies planas, sin movimiento, con obscuridad y ruido blanco, que hay un cierto tiempo que deben estar despiertos (ventana de sueño) y no debes pasarte de ese tiempo, ¡ah! pero tampoco debes hacerlo antes, o sea que tienes un lapso de tiempo muy limitado para lograrlo dormir sin problema, para que tenga el suficiente sueño pero no esté sobre cansado, y que hay señales de sueño que te pueden ayudar a detectar el tiempo exacto en el que debes dormirlo, que debes cuidar no crearles “muletillas” (cosas sin las que no puedan dormir, cómo el pecho, el movimiento, el chupón, etc.), que tienen que dormir cierta cantidad de tiempo de día y cada siesta debe durar más de 40 minutos para que sea un sueño de calidad, y mil cosas más que tienes que cuidar a la hora del sueño… y ahí ven a ésta mamá perfeccionista, a la que le encanta seguir las reglas, contando el tiempo, intentando encontrar el momento exacto para dormirlo, intentando acostarlo “medio despierto” para que lograra dormir solo y siguiendo todas las reglas para no afectar a mi bebé; ¿ya empiezan a ver que no es tan sencillo?.

Y por otro lado, también está la parte de crianza con apego, que dice que el sueño es evolutivo, que tu no puedes hacer nada, que hay que acompañarlos y si es necesario que duerma sobre ti, ni modo, eso es lo que te toca hacer, que si pide pecho toda la noche para dormir, se lo des, y lo dejes que él solito vaya dominando su sueño. 

Al hablar de sueño no puedo dejar fuera las regresiones, que no son más que un cambio repentino en el sueño de tu bebé, qué sucede por varias razones, hitos de desarrollo (como gatear, caminar, hablar), salida de dientes, cambios en sus rutinas etc., y la más sonada es la falsa regresión de los 4 meses, se le llama “falsa” porque en sí no es una regresión, es cuando se consolida el sueño de los bebés, antes de esto solo tienen 2 fases de sueño, una profunda y otra ligera, después de esto se suman más fases de sueño, por lo que empieza a ser más difícil para ellos conectar una fase de sueño con otra, y empiezan a tener más despertares. (No es la explicación técnica, pero es como yo lo aterricé y me resulta fácil de compartir).

Con mi bebé empezamos a seguir rutinas desde el día uno,  baño a la misma hora, leche y a dormir, y pareció funcionarnos los primeros 5 meses, tardábamos mucho en lograr que se quedara en su cuna, pero una vez que se quedaba dormía 5-6 horas de corrido y después despertaba cada 3 horas. Una noche normal se dormía a las 10:00 pm y su primer despertar era hasta las 3:00 am, después a la 6:00 am, 9:00 am y despertaba hasta las 12:00 pm; las tomas no nos tomaban más de 30 minutos con todo y cambio de pañal, era pesado despertar en intervalos pero no era taaan complicado. 

El sueño de día (o se las siestas), era y sigue siendo otra historia, podía pasar 2 horas arrullándolo, y cuando por fin caía tardaba mucho tiempo en lograrlo dejar en su cuna, y todo para que durmiera solo 30 minutos, contados, parecía relojito, lo veía dormido tan profundo que decía “ahora si va a dormir más” y daban los 30 minutos y abría los ojos; este es el momento cuando te das cuenta de que tu esposo es mucho más ruidoso de lo que creías y cuando aprendes a estornudar hacía adentro, no importa que se revienten los pulmones pero es más grande el miedo de despertar al bebé, no es broma, los que son papás estarán de acuerdo que no hay miedo más grande que cuando escuchas a tu hijo rechinar dando señales de que ya se va a despertar. 

A mi bebé le llegó un poco tarde la regresión de los 4 meses, fue a los pocos días de que cumplió 5 meses que dejó de dormir de corrido, y empezó a despertar cada vez más y más seguido, llegó un punto en que despertaba cada 40 minutos, algunas veces a comer y otras veces había que cargarlo y arrullarlo, en este punto mi esposo volvió a los roles nocturnos, nos turnábamos para despertar y arrullarlo, para comer solo podía despertar yo, ya que éramos LME y nunca aceptó un biberón. 

La rutina previa al sueño nocturno también se fue haciendo más y más larga, podíamos tardar hasta 3 horas desde que lo bañábamos hasta que lográbamos dejarlo en su cuna, teníamos que arrullarlo, acostarlo completamente dormido, depositarlo como si fuera una bomba atómica y salir como ninja, casi sin respirar, de verdad le decía a mi esposo que si hubiéramos grabado nuestras caras y movimientos cada vez que intentábamos dejarlo y salir, hubiera sido un gran video. 

Y hacíamos todo este ritual para que durmiera solo 2 o 3 horas; tardábamos tanto que mi esposo y yo cenábamos a las 11 de la noche, veíamos medio capítulo de una serie e intentábamos dormir media hora antes de que volviera a despertar.

Entonces empecé a romper las reglas, en el 4to o 5to despertar que ya no lograba regresar a mi bebé a su cuna sin que llorara (él y a veces yo), empecé a pasarlo a mi cama, al menos dormía 2 o hasta 3 horas más y podía descansar mejor; siempre dije que no haría colecho pero de verdad estando en el momento en que ya no puedes mantenerte con los ojos abiertos y tu bebé no se queda en su cuna, ni modo, por el bien de todos hay que dormir y si solo así duerme, ya que. 

Sobrevivimos 4 meses más con despertares nocturnos, media noche en su cuna, media noche con nosotros.

Lo pasamos a su cuarto a los 8 meses y medio, durante dos semanas creímos que lo estábamos logrando, ya no despertaba tanto en las noches; y entonces llegó una verdadera regresión, a los 9 meses, la regresión de las regresiones (hasta ahorita), le dio “Ansiedad de separación” que es normal en todos los niños entre los 9 y 18 meses aprox., cuando empiezan a darse cuenta que no son parte de sus papás y que se pueden ir; a unos les da más intenso, algunos ni lo sienten; pero a mi hijo le dio con todo, no había forma de separarme de él sin que llorara desconsoladamente, y durante el día era cansado, pero lo dormía en mis brazos y ni modo, ya daba como perdidas esas horas, me sentaba con mi cel. e intentaba hacer cosas desde ahí, pero en las noches era imposible dejarlo en su cuna, ya no nos dejaba ni siquiera las primeras horas de la noche, por lo que empezó a dormir toda la noche con nosotros, y alguno de los dos se tenía que quedar con él a las 8:00 pm, mientras el otro cenaba y terminaba de hacer sus cosas y luego cambiábamos para que el otro saliera a cenar, ya no teníamos ni un ratito para nosotros, y era muy cansado; además de que yo no descansaba nada bien porque el bebé dormía como bufanda sobre mí y no me dejaba bajarlo, entonces dormía a medias, cuidando que no se fuera a caer y toda incómoda. Recuerdo una noche en que intenté ponerlo en la cama junto a mí y cómo gusano se me trepó y quedó encima de mí completamente, empecé a reírme tanto que lloraba de la risa, mi esposo solo me veía como si estuviera loca, pero me dio tanta risa pensar que nadie te dice que vas a estar en esa situación tan extraña, dónde tienes un niño trepado y no puedes acomodarte para dormir. 

La falta de sueño empezó a ser un gran problema, a muchas personas no les cuesta trabajo desvelarse o dormir poco, pero no es mi caso, a mí los desvelos no se me dan, y me cuesta mucho trabajo estar bien durante el día si no dormí bien, ya estaba de malas, me parecía muy pesado el día y me estresaba pensar en la noche.

Ya no tenía tiempo para nada, había días en los que ni me bañaba porque el bebé dormía sobre mí, entonces esos mini ratitos que tenía antes ahora no existían, todo empezó a ser muy complicado; mi esposo y yo teníamos diferentes opiniones sobre cómo dormirlo, por lo que después de mucho ponderar, decidimos contratar una sleepcoach.

Hasta aquí les puedo decir que el sueño era lo que más trabajo me había costado, y que es algo real que las mamás (y algunos papás) estamos cansadas, con lo que han leído hasta ahora, espero que la próxima vez que vean a una mamá, antes de decirle que se ve cansada o darle un “consejo” sobre el sueño de su bebé o decirle que no se preocupe porque “pasa rápido” (en esos momentos te parece eterno), se acuerden de mis palabras y mejor le pregunten en qué pueden ayudarle, la acompañen y la dejen desahogarse, y ya si quieren la inviten a leerme para que sepa que no es la única y no está sola. 

Y sobre el sueño de mi bebé… Esperen el siguiente capítulo, ¿habrá funcionado el entrenamiento de sueño? 

Deja un comentario